miércoles, 22 de abril de 2015

Y hago un bloqueo de palabra y corro con palabras

Y hago un bloqueo de palabra y corro con palabras y pienso que cuando le hablo a ella me tuerzo, ecuación de tercer grado, sinceramente me confundo a choque y bloqueo de palabra sin palabras, diagrama de tangentes copuladas, ahogado en números o rescatado del revés enigma de los hombres. Soldados, fracciones, depósitos que sujetan la forma envestida o todos tablero de ajedrez. Si digo plenitud ella me dice temporalidad. Si digo tristeza ella me dice estado para ver felicidad. Si digo amor ella me dice cuídate de la palabra brutal. Orgías de cal amarrada a lo que hay por debajo o encima la piel, fantasma del mundo, memoria que ya construye otra Tierra. Palabra, planetas, núcleo, escapar: poema o ‘lazo umbilical’. Si digo basura y no sirve, ella me dice destierro, te olvidas de ti, de lo que otros vivieron por ti y la voz que está pero que es agua al final, que sensible sólo brotará si la besas al principio y al fin. Yo hablo y se supone que escucho pero ella siempre me dice: no escapas. Yo vivo la poesía, el algo que nace y se va, que invertida o semejante disfrazada, retorna en otra parte igualdad, la misma cosa, pensamiento que ya vive encontrado, opaco, para amanecer los días no tan puros como el día de hoy. Renacer a vivir sin miedo al amor. Escuchar musicales batanes o voces amarrado de Eugénio de Andrade con La sal de la lengua: Escucha, escucha; tengo aún / una cosa que decirte. / No es importante, lo sé, y no va / a salvar el mundo, no cambiará / la vida de nadie… Así como todo ocurre, extraño, incompresible, inefables asuntos de vidas llenas de valor impreciso. Imagen: La rosa blanca de Miquel Barceló.